miércoles, 14 de noviembre de 2007

COMPETENCIAS

Cuando Chile realiza un gran esfuerzo por masificar el uso de las TICs en la escuela, los especialistas recalcan la importancia de cambiar el modelo pedagógico para que el proceso sea exitoso.

Mientras un niño guiado por la profesora realiza operaciones en un notebook, el resto del curso observa pasivamente una imagen borrosa proyectada por un data en la pared. Esta escena, ejemplo clásico de mala aplicación de la tecnología en el aula, es la que no queremos ver en Chile.
Sin embargo no es ficticia, sino que corresponde a una situación presenciada por Daniel Light en una escuela. Había todo un curso de niños aburridos y desenganchados de lo que estaba ocurriendo en la mesa del único alumno que tenía acceso al notebook. Este es, sostiene Daniel, “un uso estúpido de la tecnología” que lejos de aportar al aprendizaje, lo entorpece.
La enorme inversión que está haciendo nuestro país al dotar de tecnología de punta a más de 16 mil salas de clase en los próximos tres años, debiera volvernos particularmente sensibles a experiencias como la relatada. Esto, porque con seguridad asistiremos a toda clase de malentendidos respecto al uso de las nuevas herramientas que tendrán las escuelas a su disposición.
Ya en el pasado, cuando llegaron los primeros computadores, en algunos establecimientos se guardaron en cajas durante meses “para que no se estropearan”. Por eso el desafío que asume ENLACES en estos momentos no es menor, y tomamos mayor conciencia de ello mientras más noticias llegan de los errores que cometieron otros los errores que cometieron otros países al vivir procesos similares.
Daniel Light, investigador del Center for Children and Technology, de los EEUU, fue uno de los expositores invitados al I Congreso Nacional de Innovación en Educación con Tecnología, realizado hace pocos días en Viña del Mar. El investigador recalca que decir que introduciendo un data en la sala se cambia el modelo pedagógico es falaz, “lo que cambia el modelo pedagógico (insiste) es un cambio en el modelo pedagógico”.
Los profesores deben saber elegir los mejores recursos, cuál dispositivo, actividad, o software es el más adecuado a sus objetivos. Tal vez el mejor recurso en un determinado momento sea la tiza o el lápiz, en otro puede ser un software de química o un video o una película documental. Cuando no hay claridad en esto, se nota, y los ejemplos sobran. En todas partes existe la superstición de que sólo entregando tecnología las escuelas mejorarán sus resultados. Daniel Light lo ha vivido especialmente en Norteamérica, donde vive y trabaja. Un caso emblemático lo constituye el estado de Maine, donde se regalaron portátiles a todos los alumnos de 7º año sin lograr influir en los indicadores pedagógicos. Para recuperar el terreno perdido, se han debido implementar programas especiales de formación a docentes y directores, modificando los estándares, curricula y la exigencia. “Varias ciudades adoptaron estrategias parecidas y el problema es que muchas fracasan (dice), es un gasto tremendo que se traduce en un impacto académico muy modesto, en parte porque las autoridades no lograron cambiar las prácticas pedagógicas”.
“Si la idea es ayudar con recursos a las familias de menores ingresos (continúa el especialista) a lo mejor conviene más regalarles dinero, pero si se piensa en la enseñanza, no sirve de nada el esfuerzo si no se va a cambiar el modelo pedagógico en el aula”.
Conocer las TICs y saberlas aplicar: dos habilidades diferentes.
Tan importante como introducir tecnología es adiestrar a los profesores en su uso, asevera Juan Madrigal, investigador del Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (CNICE) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. “Imagínate que a unos médicos (continúa) que terminan la carrera se les pone en un quirófano con materiales que no han usado nunca, está el enfermo en la camilla y no saben cómo usar ese nuevo equipo; es por eso que antes de poner el equipo hay que enseñar a usarlo”.
Los computadores, sostiene, pueden traer perjuicio al trabajo docente, no sólo por no saber usarlos, sino por generar expectativas en los alumnos que no saben luego cómo satisfacer. Y la preparación de los profesores para el salto tecnológico no es fácil, porque ya están acostumbrados a una forma de enseñar. Por eso hay que buscar estrategias para seducirlos. ¿Cuáles recomienda? Una puede ser apoyar a los más entusiastas, animarlos a que experimenten, y seguirlos mientras lo hacen para que se sientan apoyados. “Estos profes innovadores van a hacer de mancha de aceite, van a contagiar a sus compañeros con sus ganas y sus resultados”, continúa Madrigal.
“Nadie (agrega) en rigor puede obligar a un profesor a usar las TICs, por lo tanto el proceso tiene que operar por el convencimiento, y éste será mucho más fácil a través de sus compañeros que a través de instituciones, porque los ministerios convencemos poco”.
Un dato curioso que aporta Madrigal es que la mayor parte de los profesores en España se considera usuario del computador, sin embargo la cantidad de los que lo usan en el aula es bastante escasa. El especialista hace la observación de que se suele confundir las habilidades de los profesores en el uso de las TICs con las habilidades en la aplicación de las TICs en el aula, que son aspectos diferentes. De acuerdo con este planteamiento, no es suficiente conocer cómo se usan los ordenadores para poderlos usar en clases con eficacia, para eso se requiere otra formación. “Hay que lograr primero que el profesor se sienta a gusto usando la herramienta (concluye) y luego que se sienta a gusto usándola con los alumnos, que son dos habilidades diferentes”.
Los computadores no hacen magia.
La Dra. Juana Sancho es Catedrática de Tecnología Educativa, y trabaja en el Departamento de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Barcelona. Cuando le preguntamos dónde debería poner el foco un país que aspira a masificar el uso de las TICs en educación, responde que en la estructura de la escuela. Al igual que los dos investigadores precedentes, la académica es enfática en que hay que poner la atención sobre el modelo pedagógico. En su opinión el uso de los computadores choca hoy día con unos curricula totalmente disciplinados y fragmentados, y además concebidos como factuales, no como un conocimiento dinámico generativo que sirva para entenderse a uno mismo y a los demás. La idea que prevalece es la de que el aula es un lugar con paredes, que cada profesor debe estar con sus alumnos 50 minutos, que estos alumnos tienen que ser homogéneos o si no el profe no puede moverse, que los niños sólo pueden aprender una serie de cosas en un determinado momento, que a los 4 años hay que hacer esto, a los 5 hay que hacer esto otro. Todo lo anterior conforma una estructura tan rígida que se ha convertido en un lastre.
Un poco en el mismo sentido, la investigadora se manifiesta sorprendida de que en Chile en el siglo XXI a los profesores se les obligue a usar una batita azul con un cuello blanco: “me impresiona mucho porque se homogeniza el maestro, no es un sujeto sino un icono neutro sin personalidad. Todo eso lleva detrás una imagen de lo que es la educación. Ese profesor tiene que dar un giro copernicano en una institución que tampoco les deja moverse, entonces si me preguntan por los principales problemas, pues ahí están”.
“Mientras tanto podremos ir metiendo cosas en las escuelas (continúa) y creo que no está mal hacerlo, seguramente a algún profesor se le encenderá la luz pero se encontrará con muchas dificultades; conozco profesores que han querido promover proyectos de trabajo interdisciplinario en los que pueden hacer uso intensivo de las tecnologías, pero se han encontrado con un choque que es, o bien el propio currículo, o bien sus propios colegas que no pueden cambiar porque esto es lo que yo tengo que trabajar ahora etc, etc, que al final van a medir mis resultados por un examen que sigue siendo factual. Imagínate un banco que introduce un computador pero no cambia la cultura bancaria, eso no se sostiene”.
Juana Sancho dirigió en 1987 el primer programa de postgrado sobre informática educativa en una universidad española. En el módulo de investigación, recuerda, comenzaban con un estudio muy sencillo que impactaba mucho a los estudiantes: “tenían que ir a la escuela donde trabajaban y hacer un inventarios de todos los recursos tecnológicos con que contaba: un reproductor de música con cierta cantidad de cds, un retroproyector, una biblioteca con tantos libros, algunos ya tenian computadores, etc. Y luego debían ir a una clase, pedir permiso al profesor y ver por una semana qué recursos usaba con los alumnos. Era espectacular, las escuelas tenían cientos de recursos, buenas bibliotecas, proyectores, ¿y que usaba el profesor en el 100% de los casos? El libro de texto”.
“Entonces (termina) en es cultura que no ha integrado ninguno de los recursos de la sociedad de la información desde Gutenberg, porque ni siquiera el libro, que es mucho más que el libro de texto, en esa cultura que no integra ningún recurso, dudo mucho que por arte de magia el computador, que dicen que es algo así como un caballo de Troya, vaya a cambiar las cosas”.
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Profesores Muletas MAURO
Jueves, 22 de Noviembre de 2007
Que no s e transforme en una generacion de profesores "muletas" apoyados en los ppt (powerpoint). El uso de tic, es mucho mas que data y llenar la clase powerpoint... el uso de tic tiene que ve r con generar redes sociales, independencia, competencias d e nivel superior, cognitivas, sociales, trabajo en equipo, resolucion de problemas.

FUENTE: educarchile.cl