viernes, 3 de agosto de 2007

Los desafíos de la Escuela



“La economía se va haciendo mundial pero la desigualdad y el malestar social también se va globalizando”. Ésta es la concepción de la situación actual que observa el filósofo francés Morin. A grandes rasgos se puede decir que este desarrollo va degradando la calidad de vida, el medio ambiente y el bienestar y hay una dosis de descontento general. “Da la impresión de que cuanto más avanzamos tecnológicamente peor estamos física y psicológicamente”.



Para el sociólogo Manuel Castells la idea de futuro se definiría con una sociedad compuesta por una serie de nuevas identidades (religiosas, lingüísticas, políticas, culturales, locales, étnicas…) impulsadas por la globalización. “Hay una tendencia bastante general a que cuanto más temor hay a que se diluyan las propias señas de identidad, más se aferra uno a su país, lengua y cultura”. En el nuevo modelo de sociedad la democracia entraría en crisis, al igual que el estado-nación.



Sin embargo, Morin también considera aspectos positivos en este planteamiento. En contra de esa generalización, atomización y anonimato irían surgiendo resistencias privadas e individuales con iniciativas de protesta y solidarias. En este sentido en el informe Delors se señala que una de las tensiones que se ha de superar es la preparación profesional y la igualdad de oportunidades. “No se trata sólo de ser competitivos: También habrá que desarrollar la imagen solidaria por los que corren menos”.



Dentro de todo este contexto, Etxeberría ha indicado que “estamos lejos de la sociedad tradicional en la que las escuelas no eran mixtas ni educativas. La multiculturalidad no existía, se pretendía hacer a todos iguales, como si fueran auténticos chorizos”. Para la filósofa Cecilia Brawlawsky se ha acabado el sistema educativo del siglo XIX. La escuela por un lado generalizaba la escolarización dando un impulso decisivo a la igualdad de oportunidades y a la democracia, y por otro lado, cumplía un papel de jerarquización social mediante el cual cuanto mayor nivel de especialización o de formación se conseguía mayor era el nivel de ingresos, o el nivel de prestigio o estatus que se obtenía en la sociedad. “En la actualidad, en cambio, este mito se ha roto. El acceso a altos niveles no es garantía de empleo ni de prestigio posterior”.



Sin embargo, da la impresión que la escuela sigue casi igual cuando la familia y la sociedad cambian de manera enorme”. “Estamos en un escenario de pérdida de eficacia de la escuela y de cierta insatisfacción y de cierta crisis porque la demanda social sigue para adelante”.



Es una realidad que sigue habiendo nuevas y crecientes demandas. La ecología, el SIDA, las drogas, la ciudadanía, la educación vial… son problemas que demanda la sociedad actual y a los que hacer frente. Lo curioso es que la labor de trasmitirlos se espera que la lleven a cabo los profesores.



A todo lo anterior hay que añadirle la dificultad de la incorporación de las nuevas tecnologías a las aulas y la inquietud de iniciar a los niños en idiomas extranjeros en edad temprana. “En el País Vasco se nos ha metido en la cabeza estudiar inglés a los 4 años”. Las demandas sociales son continuas desde el bilingüismo o la dimensión europea hasta la educación intercultural o la convivencia. Para todo eso se manda hoy a los niños a la escuela. La escuela tiene que abarcar todo ello.



Sin embargo, cabe señalar que todo esto se está llevando a cabo sin que haya mucha evidencia de los efectos positivos de esa nueva política. “No hay evidencia de que lo que estamos educando en temas como la ecología o la salud reduzca algo el sida o el efecto del botellón. Hay grandes dudas”.



El teórico Esteve avecina como uno de los escenarios educativos para el futuro una ruptura del consenso social sobre valores y objetivos de la educación. Etxebarria ha señalado que efectivamente ya no se comparte la visión sobre temas sociales, políticos o religiosos o tales como la conservación del idioma. “Esto hace la tarea del profesor más difícil. Estamos luchando en muchos frentes”. Esteve habla de nuevos problemas de adaptación en nuestros sistemas educativos y Etxebarria ha estado de acuerdo en la diversificación del alumnado. “Es más difícil atender a alumnos de origen, lenguas, culturas y religiones diferentes. El cambio en nuestras aulas es enorme”. Además, no hay que olvidar que en los últimos tiempos ha aumentado la violencia dentro del colegio y el estrés en el profesorado.



“El cambio social es muy grande y está sin reestructurar”. Hay que estudiar vías donde repensarlo todo, cómo se va a hacer lo que antes se hacía. Hay que adecuarse a las circunstancias actuales. “Bastante trabajo tenemos con las tareas tradicionales y con las nuevas que nos vienen como para hacerlo solos. No se puede cargar a las espaldas del profesor la resolución de estos problemas europeos o planetarios ”.



“Hay que cambiar el planteamiento educativo. El modelo de profesor solo se queda obsoleto”. Hay que considerar nuevos modelos sociales de educar a la población donde se implique la familia y la comunidad, no solamente la escuela. El Ayuntamiento, los voluntarios, empresas, profesores en prácticas, sociedades, trabajadores sociales…y entre todos hacer un proyecto”. Se pueden llevar a cabo por ejemplo, planteamientos donde la ciudad sea también un proyecto educativo de seguridad vial, o el ambulatorio se pueda ocupar de educar a los jóvenes en salud. “Sino lo vamos a pagar con nuestra salud. Lo mejor será la jubilación anticipada, porque se nos está pidiendo demasiado”.



Sea cual sea el tipo de competencias, modelos o posibles itinerarios que se vayan seleccionando entorno a la educación en el futuro, el profesor Etxeberria ha querido terminar transmitiendo un aire esperanzador. “La fórmula para el siglo XXI puede ser perfectamente lo que ha estado funcionando en nuestro entorno durante el siglo XX”. De cualquier forma, para evitar llegar a una situación de falta de profesores por saturación o explotación de su profesión la opción que se presenta es un escenario positivo de la mano de la cooperación. “Es una cosa de todos”.